lunes, 29 de agosto de 2022

Romances de Casalun



Casalún es el pueblo de las mujeres, se levanta junto al Bosque Powa, justo en la orilla que da hacia el este. Los grandes abetos guardan sus fronteras y los prados más hermosos se la tierra descienden hasta la orilla del Ambrosía. Sus casas son tremendamente blancas, donde pabellones, balnearios y residencias convergen en la plaza Rosa. Allí por encima de todos los edificios destaca una torre redonda llamada de la Atalaya...

Las Hijas de Casalún
(Romance)

Quedó bañada de roció la niña que soñaba,
mientras el rey marchase a tierras lejanas
y la niña quedose sola, soñando que te soñaba.

De la cueva de la vida su amor no llegaba.
Más pronto la memoria quebrase en larga pena fusionada,
y el rey que por no poder abrazarla, a su niña recordaba.

Por tierras extrañas, entre valientes y mil batallas,
por cerros y eriales,
en sueños siempre le acompaña.

Más en la noche oscura cuando ni la vida canta,
el rey y la niña lloran su desdicha confinada.
Una en torre de Atalaya y el otro en la batalla se decanta.

El viento primoroso trae amores desde tierras altas,
nubes del sur baten los amores desde tierras bajas.
Derramando lágrimas las hojas y el viento furia desatada.

Un cisne blanco absorbe la pena amarga,
mientras el viento seca sus alas mojadas.
Las lágrimas se van al fondo y polvo de oro las acompaña.

En un lago de cristal posa sus plumas algodonadas,
agua y viento se disuelven en sirenas encantadas.
Ella con corona de algas y él con caracola por espadas.


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Cartas a Thyrsá –ExLibric- 2018

viernes, 19 de agosto de 2022

El Powa, Corazón de un Reino

 


«El Boque Powa representa nuestro interior,
desarrollándose en plena naturaleza
y convergiendo los distintos elementos entre sí».

Al Bosque Powa la llaman el corazón del reino y a la primera frondosidad, se le llamó la Selva del Urbian, el Powa acrecentó su poder cuando menos se esperaba y todo se hallaba perdido.

El Bosque conformada un solo cuerpo, un gigantesco macrocosmos constituido por múltiples elementos, respondiendo a una misma voz y a un solo cometido; retraerse y aislarse del mundo exterior.

Un solo organismo en el que todas sus partes protegen y guardan el acceso al interior del mismo, siendo uno de los lugares más recónditos y apartados de Erde. Un universo sagrado y paralelo a la selva del Urbian en el norte de la isla y tierra de Melodía.

En el interior del Powa perviven dos comunidades, una para los hombres y otras para las mujeres; el pueblo de la Roca y Casalún la aldea de las mujeres. A la Roca la guardan los hombres panteras, a Casalún las mayas, las mujeres guerreras.


«Cada árbol necesita de su espacio para poder desarrollarse.
al igual que cada persona necesita el suyo propio».

«Se introdujeron en el interior del Bosque Powa, cruzando multitud de retorcidos senderos y dando la sensación de entrar en un laberinto sin final, donde un penetrante olor a hinojo y enebro le invadían los sentidos. Riscos y grandiosas vetas de piedra, emergían súbitamente de la tierra, arropadas por plantas trepadoras que ocultaban peligrosas pozas de agua. Un lugar virtuoso en el que los árboles y sus sombras atesoraban el tesoro de un conocimiento inaccesible para el resto de los habitantes de la isla».

«La búsqueda de una zona amable en la que poder manifestarse
y desarrollarse es fundamental para el género humano».

«Al fin alcanzó el Powa tras algo más de una semana de viaje. El bosque se abrió frente al mar de hierba, tal como si se enfrentasen con dos fuerzas literalmente opuestas. Una representaba el espacio abierto, la luz y sus extensiones ilimitadas, mientras la otra simbolizaba lo recóndito, la oscuridad y lo secreto».


«La muralla que levantaban los árboles, era tan cerrada que hubo de dar un largo rodeo a lo largo de su periferia, hasta encontrar un lugar por donde se le permitiese el acceso. La penumbra se le vino encima nada más cruzar el límite del bosque, y siendo ya muy entrada la tarde, dudó de si continuar el viaje o acampar allí mismo».

«El contacto con zonas verdaderas no modifica nada,
hablo en lo concerniente a nuestra conducta y neurosis,
pero si nos predispone a la posibilidad
regresar al medio natural y descubrir su proceso».

«En el interior la poca luz disponible se filtraba mitigada, sobrepasando apenas, la densidad de unos árboles que, retorcidos y ensortijados, dificultaban el acceso al interior del mismo. Por lo que decidió no aventurarse y descansar en la entrada misma del pasaje. Permitiendo a Dulzura, nutrirse de la sabrosa hierba de la pradera por última vez. Suponiendo que una vez repuesto de fuerzas apreciaría con mayores ánimos el camino a seguir».


«A la entrada de la tarde se acercaban hasta la fuente y montados sobre Dulzura, recorriendo los senderos de Lunda y descubriendo el universo íntimo e impenetrable del Powa. De una manera u otra retrocedían al pasado, repitiendo una misma vivencia y experimentando lo ya vivido en la lejana adolescencia. Todo retornaba como parte de un proceso sin concluir, por lo que pasado y presente se volvieron piezas de un mismo elemento».

«La selva o la jungla,
no es más que una proyección de nuestra vida diaria.
Vivimos rodeados por una maraña artificial y 
conceptos sin sentido que nos llevan 
a poner distancia sobre aquello que es obvio».

«Al abrir los ojos, la tenue luz del amanecer inundaba las ramas de los árboles, comprobando son satisfacción, como en el interior del bosque, una senda se introducía milagrosamente entre la maleza. Por lo que una vez vencido el cansancio y pasada la oscuridad de la noche; los compendios vegetales y la frondosidad del Powa decidieron permitirle el acceso, al espíritu del reino».

«Existe una energía especial y hoy desconocida para nosotros.
Se manifiesta en lugares donde el hombre no llega.
En dichas zonas, el latido de la tierra es bien distinto,
por lo que, en estos momentos de la humanidad,
es necesaria cierta disciplina para poder sentirla.
Hemos olvidado demasiado».

jueves, 11 de agosto de 2022

Desde Glastonbury con amor

 

Día intenso el de ayer, realmente me duele todo el cuerpo.

Nos trasladamos a Glastonbury y tomé café con tarta de zanahoria en Monkeye, donde siempre suelo hacerlo.

Me llegué a la abadía, antes de que el sol estuviese muy alto. En Inglaterra hizo un día espectacular, luego asistí a una conferencia de la "Sovereing Goddess of Avalon".
Hablé con mucha gente e intenté perfeccionar mi inglés, por llamarlo de alguna manera.

Recorrí las calles y visité las tiendas de diseño; disfruté ante tantas muestras de arte..., y antes de almorzar en una taberna muy, pero que muy vieja; me adentré en uno de los lugares más mágicos de la tierra; la caverna, "The White Spring".

Me bañé en sus aguas rojas y blancas que descienden de la cima de Tor y que según dice la tradición es sangre de dragones.

Ahora, sí creo que puedo continuar escribiendo Thyrsá. Motivo hay para ello

¿Hoy? Descansa Marta, y a ver que me tiene preparado. Ella sabe que el listón está muy alto.

viernes, 8 de julio de 2022

Caperucita Roja, Interpretación Secreta

 

¿A quién tienes miedo?

Comenzamos con el más famoso de todos los cuentos. La historia sencilla y simple, a priori, de Caperucita Roja que ha sido capaz de traspasar el tiempo y fronteras, como ningún otro cuento lo haya hecho.

Su significado y expresión fácilmente asequible a todas las edades ha establecido una impronta generacional y de todo tipo de clases sociales.

De las dos versiones más famosas nos quedaremos con la versión de los Hermanos Grimm, ya que a diferencia de la de Perrault, esta acaba feliz. Además de la importancia simbólica que suponen sus frases finales.

Una historia que no debería guardar enigmas ni interrogantes, ya que todo parece previsible. Pero veamos como no es así, ya que en la versión de los Hermanos Grimm hay multitud de ellos símbolos, capaces de pasar desapercibido a cualquiera que no este versado en esto de la interpretación y análisis de textos ocultistas.

Tal como diría Blavatsky; 

«Busquemos la verdad, con la confianza de un niño, y la voluntad de un iniciado».


La historia es bien sencilla; Caperucita sale de casa con el recado de su madre; llevarle a su abuela que está enferma, un poco de vino y un poco de pastel.

    —No te apartes en ningún momento del sendero. Le dice la madre.

Ella tiene que atravesar un bosque frondoso que le supondrá, una media hora de camino. Pero se encuentra con el lobo y este le entretiene, haciéndole salir del sendero. Mientras aprovecha y se adelanta, devorando a la abuela y haciéndose pasar por ella.

Caperucita al entrar en casa de la abuela, donde están los tres robles y junto a un avellano y se percata de algo anda mal. Preguntándole y respondiéndole el lobo que se hace pasar por la abuelita...

Qué orejas más grandes tienes...
Qué nariz tan grande tienes
Qué ojos tan grandes tienes...
Qué manos tan grandes tienes...
Qué boca tan grande tienes...

A lo que va contestándole el lobo...

Para oírte mejor...
Para olerte mejor...
Para verte mejor...
Para cogerte mejor...
Para comerte mejor…


Tras las preguntas, Caperucita es engullida de sopetón, lo mismo que la abuela. En ese instante un cazador se cruza y oye roncar al lobo. Este duerme profundamente por lo que con unas tijeras le abre el vientre y saca rápidamente a la abuela y Caperucita.

La niña rellena de piedras el vientre del lobo y rápidamente cose el vientre del lobo.

    —Nunca más cuando sola, me apartaré del camino ni desobedeceré a mi madre.

Vayamos pues descifrando su significado más complejo y recordar que cada personaje simboliza una parte de nosotros mismos.


Caperucita, la niña.

Representa la inocencia, el alma. El viajero mítico, esta vez en la forma inocente de una niña.

La caperuza y el rojo.

La pasión, la sangre y la vida. Una llamada de atención ante el paisaje, un punto de referencia y de llamada ante lo establecido.

El lobo.

El peligro, la tentación, la bestia y lo salvaje. Los instintos primarios, lo viejo y el autoengaño.

Recordemos que el lobo Fenrir, en la mitológica nórdica, que representa la aniquilación, la destrucción encadenada, hasta que llegue su tiempo. Se personifica en él lo destructivo de la naturaleza y del ser humano.

La Abuela.

La gran madre, la anciana que aguarda y que necesita regenerarse. En este caso a base de ofrendas, recuérdese el vino y el pastel. Símbolo de renovación en rituales primaverales.

El cazador

Representa el atreverse, la lucha y el acto que responsable lleno de osadía que irrumpe ofertando posibilidades. El salirse de lo establecido. Es la parte que corresponde a los impulsos generosos, sociales y protectores del yo y todo lo referente al héroe en general.

Los Tres Robles.

Símbolo druídico por excedencia, lugar de culto en la antigüedad.

El Avellano

En las leyendas celtas significa el conocimiento a la vez que alejaba tormentas y rayos. También las avellanas eran símbolo de fertilidad. Árbol de la vida.

Los 5 Sentidos

Ojos, boca, manos, nariz, ojos.

Las piedras.

Representan la tierra y la fuerza de la materia. el lobo cae y no se puede levantar.

Por lo tanto, nos queda claro el pasaje iniciático. La salida del útero materno a través de un recorrido, portando alimentos que harán revitalizar a la anciana, mientras que la niña se entretiene y pierde su turno. Por lo qué, incapaz de ver la realidad es devorada.

Aparece de nuevo el héroe, como en las grandes historias, anónimo y casual. Sella con piedras el interior del cuerpo del lobo, a la vez que la anciana cose la carne. ya al final del proceso bendicen el pastel y el vino, agradeciendo la vuelta a la vida.


Una lección de sabiduría.
 
El cazador quita la piel al lobo y se la lleva como trofeo.

«Con el rechazo de los pretendientes, o la salida fuera de los límites, comienza la aventura. Entras en un terreno no protegido, nuevo. No puedes ser creativo a menos que dejes atrás lo limitado, lo fijado, todas las reglas».

Joseph Campbell

miércoles, 6 de julio de 2022

Coria del Río, palabras de agradecimiento.

 


La vuelta a un hogar que a los quince años tuve que abandonar, Quedándome ese vacío que deja una abrupta separación en la cual uno presiente que no hay un retorno inmediato. Amigos en la calle, un paisaje nutrido de colores y aromas lejanos que aún permanecen en uno, como no queriéndose ir.

El río que siempre me ha acompañado en el imaginario, el cine como vínculo entre la realidad y la fantasía. El fútbol que nos unía, la extensa escalinata del Cerro de San Juan, lugar mítico donde descubrí mí pasión por la arqueología y el pasado remoto y glorioso para la mente de un niño. Lugar de amor, pero también de heridas con las que recorrí el mundo entero.

Aquí leí mí primer libro; Robinsón Crusoe y con él llegó su primera isla en la cual quedé gratamente contenido de por vida. Soñador con paraísos lejanos y con la vuelta algún día, a la tierra que le ofreció y forjó un sistema bastante insólito para los niños de hoy.

Viviendo en un régimen añejo y apartado del presente, donde la felicidad llegaba desde fuera de nuestras fronteras; Europa con su música y tendencias nos despojaba de los pocos perjuicios que aún quedaban, y cuando paradójicamente The Beatles formaban parte de la leyenda, aquí sin embargo su caricatura irrumpía, envolviendo chicles y caramelos como signo de un país contemporáneo. Llegaba Pink Floyd y su “Cara oculta de la luna” arrasaba Bee Gees, Bob Marley, Triana…


Mientras en Coria, el mundo continuaba girando alrededor del Rocío, su feria en septiembre y un montón de fiestas populares que a uno se le quedan grabadas de por vida. Dos mundos contrapuestos, un final y un principio, como la lucha que se establece bajo la corriente de nuestro río.

Se me quedó grabada y he llevado con orgullo, la imagen del hombre bueno y digno, influencia beneficiosa e imperecedera para el futuro en el niño. Por lo tanto, figura que se demanda y a la que hoy quiero hacer homenaje, es a esos padres de todos que lucharon porque hoy podamos mirar al frente con orgullo y decencia.

Sin la influencia de estas personas, con las que compartí el tiempo más hermoso de mi vida y ese estado amable que debe de suponer la infancia, me sería imposible hablar con este amor del pasado.


También cierro los ojos y me llega el silbido del barco y su asociación con la niebla, pues acostado ya sabía el tiempo que haría fuera; si la bocina del barco tronaba en la mañana era señal de advertencia al barquero que cruzaba el rio.

El barquero buen arquetipo siempre, aunque el Guadalquivir suponga para nosotros todo lo contrario al Caronte de Virgilio.

El rio cuya subida de la marea apenas se percibe, cuyo movimiento de sus aguas apenas se dejan notar, como si no sucediesen nunca ni terminase de pasar.

Esas mañanas de domingo, esa una luz amarillenta en un mundo donde se suceden los recuerdos.

Mi encuentro con la pintura y con Don Francisco que pintaba paisajes desde la cumbre del cerro, con el cine Estrella, Victoria, Roció, Albeniz y el lejano Caura con sus gradas.

Con mi vecino Enrique Feria, uno de los hombres que más he querido, y que me enseñó a mirar más allá de la realidad y al igual que en el film Cinema Paradise de Giuseppe Tornatore, donde me proyecto en el pequeño Salvatore y a Enrique en el inmortal personaje de Alfredo.

Reconociendo que un nudo se establece en mi garganta cada vez que presencio la película, ya que nunca me vi mejor retratado. Por eso en aquellos años todo era cine, oscuridad de la cabina, recortes, propaganda, su famoso Nodo. Siendo la ventana más rápida para la evasión de un niño que soñaba con paraísos distantes.


Estaba Marcelino, ese guardia civil bondadoso y dulce que demostraba que cualquier calificativo no es válido para un uniforme, Morotó que con paciencia infinita nos enseñaba los virulentos caminos del dibujo técnico en su casa. Todos los padres de mis amigos; Fuentes, Juanvi, Vázquez, Paco y José, Márquez; todos bondadosos y fuertes para la imagen de un niño, gente que luchaba con un ahínco y un tesón hoy diseminado.

A las mujeres, mis mujeres como diría el poeta Daniel Pineda Novo en Amaneceres, las dejamos en el próximo libro. Que irá dedicado a ellas, las madres.


Tú que me llevas a dónde quieres.
Seguir tus huellas es mi placer,
Por ti he dejado la gloria y
… a muchas mujeres,
mujer.

Luego llegaría mi búsqueda con el oriente, mientras paradójicamente irrumpía la tierra del sol naciente en mí pueblo y en un pasado que cuando yo era niño no estaba.

Me fui al Tíbet e investigué cada uno de los mitos que representan lo más ansiado y profundo del hombre; Atlántida, el Dorado, Avalón… y sin embargo una necesidad de sanar me hacía volver a mirar hacia detrás, al principio de todo, a mi pueblo.

Una noche hará de esto unos veinticinco años, me dejé llevar por ese magnetismo y recorrí las calles a eso de las dos de la madrugada, mientras todos dormían.

Sintiendo esa sensación de regreso a lo originario tan magistralmente descrita por Alberti en su poema.

Mi agradecimiento a la tierra y su rio, a mis paisanos y paisanas, al tiempo vivido, que reitero; han sido los más felices de mi vida.

sábado, 2 de julio de 2022

Presentación de Cartas a Thyrsá en Aracena.

«No es pues aquí, sino en Aracena o Aracaina, en la mansión favorita del sabio polígrafo, dueño un día de estos inmuebles; en donde hay que buscar la llave».

Mario Roso de Luna

Llevo cerca de cuarenta años frecuentando la localidad y sus alrededores. Me solía hospedar en el hotel Sierpes, en la calle Mesones. Allí ubicaba mi cuartel general para luego poder investigar y disfrutar de la zona. Luego, años más tarde, me ubiqué en Linares de la Sierra y por último en la aldea del Collado, cerca de Alhajar.

Decir que la zona ha influenciado enormemente en la recreación de lugares y diversas perspectivas del libro, es una realidad incuestionable. De todos los capítulos y zonas que se describen en él, sería sin duda en el pueblo de La Roca donde mi imaginario depositó el encuentro definitivo con el entorno serrano. Por lo que cualquier lector avezado, encontrará cierta similitud con el aspecto y paisaje.

Mencionaré un libro hoy ya descatalogado de don Mario Roso de luna; llamado «De Sevilla al Yucatán», en donde se establece una conexión mágica entre la selva del Yukatán y la mítica Atlántida, y en la que el autor atestigua a la ciudad de Aracena como la puerta hacia el misterio. Tiempos lejanos en donde el mundo circulaba a un ritmo mucho más lento y pausado. y en donde los misterios recababan en nosotros con cierta inocencia.

Cartas a Thyrsá forma parte de esa inocencia en la que algunos vivíamos asentados y cuando los altares, cavernas, fuente eran ofrecidas a los dioses por doquier.


«Gigantescos peñascos de roca oscura, dibujaban el contorno del círculo que se asentaba en lo alto de un cerro llamado; La Mesa de Tinda. Era una vista única, incomparable a cualquiera de las que hubiese presenciado con anterioridad y que obviamente le hacía recordar el altozano de Vania. Sin embargo, a diferencia de este, la altura aquí era tan privilegiada que el bosque entero no cabía en su mirada, mientras que desde el altozano casi se podían rozar las ramas de los árboles con las manos.

Al fondo y en una lejana montaña, se divisaba lo que antaño debiera de ser una gran fortaleza o castillo, y en lo más alto, justo tras ellos y al borde mismo de la más grande de todas las montañas; suspendido como si fuese un cuento de hadas, se abría la Roca, el misterioso pueblo de los magos».


«¡Oh las calles empedradas, solitarias y limpias de esas ciudades dormidas sobre sus glorias, donde, sobre el verdín y el césped de entre las losas resuenan como en tumbas las pisadas del viajero, mientras las gentes asoman curiosas a las puertas para ver la facies del forastero, y al punto se retiran cautelosas temiendo que el forastero sea el recaudador de los apremios de la contribución o el ingeniero que va a allanarles su tradicional guarida para tal o cual obra pública inventada por la perfidia macabra del cacique enemigo...!».

De Sevilla al Yucatán
Mario Roso de Luna



«Hay que dormirse arriba en la luz, hay que estar despierto abajo en la oscuridad. Arriba en la luz, el corazón se abandona, se entrega. Se recoge pues se ha llegado allí, a esa luz, sin forzar ninguna puerta y aún sin abrirla, sin haber atravesado dinteles de luz y de sombra, sin esfuerzo y sin protección».

María Zambrano

Cartas a Thyrsá vuelve a casa, ahora se encuentra consigo mismo y en paz, porque si algo creo con verdadera certeza, es en el alma de los libros.

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Cartas a Thyrsá –ExLibric- 2018

martes, 21 de junio de 2022

Solsticio de Verano, un estudio en el tiempo

 


Que duda nos cabe que, de todos los festivales ígnicos o de fuego, aquel que ha conseguido traspasar la barrera del tiempo es sin duda el conocido como Litha o Solsticio de Verano, siendo este el más significativo y celebrado.

La coincidencia del nacimiento del Santo con el Solsticio de Verano es la misma que la del Cristo con el Solsticio de Invierno; intentos de la iglesia de acercarse al pueblo e introducir a su santoral las costumbres paganas y ancestrales que desde el albor de los tiempos habían acompañado a los pueblos de la vieja Europa.

El ciclo solsticial nos muestra una sutileza comunicativa con las energías que nos rodean, siendo las más importantes las telúricas y las etéreas. Y si existiese relación sagrada entre los solsticios y los dioses ésta hubiese estado predominada por Jano, dios romano que bendecía las puertas, dios que vigilaba he intervenía en cualquier entrada o salida como fiel protector y guardián.


Custodio de la muerte del ciclo solar y su posterior renacimiento en el solsticio invernal. Como reflejaría Ovidio en sus Fastos; se le caracteriza como «aquel que custodia el universo, centrado en controlar la armonía del cosmos», por tanto, era conocido en la antigua Roma como el que custodia el universo, como fuente primigenia de la armonía en todo el firmamento.

La función de axis mundi cumplida por Jano es importante y nos envía al carácter primordial de dios, a la «unicidad» que se expresa también en las monedas, que dividía exactamente las dos caras del dios figurado. Todo ello tiene una evidente ligazón con el simbolismo del año, más precisamente con las dos mitades del año obtenidas por la intersección de una ideal línea axial que delimita las dos «puertas del cielo» y los «orificios» de los que hablaba Ovidio en Fastos.

Para comprender bien este punto hay que recordar que el ciclo anual se especifica en los dos momentos fundamentales del recorrido solar, el descendente, desde el solsticio estival hasta el invernal, y el ascendente, del solsticio invernal al estival, según un ciclo que indefinidamente retoma tal sucesión cósmica El axis mundi (= Jano), dos «fuerzas celestes» que marcan la «puerta de los hombres» y la «de los dioses», aquella que trata la mitología helénica y la especulación pitagórica.

Al macrocosmos representado por el periodo invernal se le conocía como; «La puerta de los dioses, del firmamento o de los avatares». Bástese en recordar la similitud de fechas y nacimientos en tan particular momento o época: Mitra, las Saturnales, el nacimiento de Horus, el Cristo y un sin fin que no me toca enumerar en esta entrada.

Otra hipótesis a tener en cuenta nos remonta a la vieja Irlanda o a la antigua mitología galesa con el rey del roble como dios del año creciente, que se retiraba a las estrellas circumpolares, la Corona boreal, el Caer Arianrhod celta, esa rueda giratoria de los cielos, ya que sus estrellas nunca se hundían en el horizonte incluso durante el solsticio estival. Ahí esperaba el rey también su inevitable renacimiento.

Naciendo del rey del acebo que regiría todo el campo invernal hasta su muerte en el solsticio invernal.


El solsticio de verano abre tradicionalmente las profundas y reservadas puertas de la tierra, la telúrica energía almacenada, que como un estallido hace que la noche se llene de aromas, sonidos, recuerdos inmemoriales. La tradición nos cuenta que es cuando los esquivos espíritus feéricos se asoman a nuestro mundo y es cuando las fuentes y las aguas puras en general adquieren poderes purificadores, cuando las hierbas aromáticas multiplican sus facultades curativas, (Recuérdese a la sutil diosa Aine y su peregrinación floral, reina de las hadas)

Tales verdades se han sabido desde siempre, desde que el hombre tomó conciencia circular del universo, desde que computó el tiempo y nos quedamos con la duda que nos lego Frazer; me refiero entre las teorías del aseguramiento de los rayos solares durante los meses de decaimiento (a mi entender la más primitiva forma de concebir dichos festivales) y la teoría simple y llana de la purificación.

Después de estudiar el señor James Frazer, multitudes de ceremonias por toda la antigua Europa llegó a una conclusión; la sola unificación de la totalidad del ritual en cuatro ramificaciones.

El elemento fuego en sí producido por la hoguera, el transitar por entre las brasas, el humo producido por ciertas hierbas (Carácter purificatorio) y marchar detrás de una rueda de fuego acompañado de multitud de jovenzuelos que desde el collado hasta la llanura corrían asustando en su recorrido a muchachas y jóvenes (Traer la luz a la tierra). Lo demás sería simplemente derivaciones del lugar y las costumbres.

Disfrutad de esta mágica noche, acompañaos del fuego y del agua.
Y hacedme caso, que los elementos también sanan.

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Cartas a Thyrsá –ExLibric- 2018



Romances de Casalun

Casalún es el pueblo de las mujeres, se levanta junto al Bosque Powa, justo en la orilla que da hacia el este. Los grandes abetos guardan su...